Singularidades

Las narraciones primeras explicitan el carácter único de cada evento en el Conngo. En estas tierras no hay siguiera uno para el dos, y mucho menos cada dos habrá tres.
Lo que sucede es único, sui generis. Jamás será el primero de una cadena de otros símiles con los cuales compararse luego. Cada pestañear es análogo a sí mismo.
De esto concluimos que el Conngo exagera cuando se juzga existente en tiempo y espacio. No podría sostenerse siendo algo aquello que nunca fue más que fugaz.
Algunos flashes eventuales, sin embargo, son recordados como más incógnitos que otros.
Citaremos algunos:
  • Un lunes amaneció domingo.
  • La boca que murió por un pez.
  • Aquel árbol que se mudó a los suburbios.
  • El Conngoccino con sabor a miel.
  • Los versos del poeta conngues que nublaron la vista
  • Descripción del Conngo que escupió en la cara.
  • La singularidad que se pretendió constante.

Límites

Es sólo desde el centro mismo del Conngo que pueden observarse sus fronteras.
Desde allí es que sabemos que el sur limita con algo; el norte con alguien; el este con cualquiera; el oeste con todos; arriba con la nada; abajo conmigo.

Ser lo que se Era

Hay ocasiones en que los habitantes del Conngo pierden su identidad. Los árboles se hacen carne y ésta deviene palabra. En estos días, los conngolitos y conngudos, se funden entre reproches y café con leche.
Estos eventos obligan a cada ser a perseguir lo perdido. Una búsqueda desesperada que, para muchos, termina en fracaso.
Cuenta el Oráculo que personalidades supremas se han extraviado. Algunos, incluso, han sido reclamadas por impostores.
Dice la leyenda que el Conngo nunca es el mismo tras estos sucesos.

Binarios

En el Conngo no hay intermedios. Algunos días son prosa, otros poesía.

Ideas

En el Conngo las ideas devienen bastardas. Los conngueses más agudos, perciben los cambios que produce lo nuevo al anunciarse. Esta habilidad les permite estar al acecho de los breves chispazos que anuncian revoluciones. Cuando un conngues atrapa una pequeña llama, se incendia en ella y corre a calentar el Conngo eterno. Siempre arriba en forma de ceniza.
Los conngueños no comprenden esta cualidad del Conngo, pero perciben y desean el status que late en su cercanía. Son frecuentes las apariciones mediáticas de uno de ellos, exponiendo un último fósforo encendido. Conviene descreer de los conngueños.
Los conngolitos, en cambio, han renunciado a posibles paternidades. Gastan sus días mendigando ajenas luces. Han comprendido el reprobable secreto de sus tierras, el dilema falaz.
El Conngo mismo es una idea vagabunda, de la cual nadie se hará responsable.

Sentencia

Las malaslenguas sostienen que luego de un buenmomento existe otro y otro más, que a su vez precede a otro Emomento y detrás, otro más.
Tras éste habrá siempre otro momento ...otro mas detrás. Cada vez mas impredecible y aún más trasero.

Los momentos emotivos son panmomentos, lo mas parecido a la perpetuidad

Algunos deducen de esto, que no hay forma de olvidar ni de morirse una vez que se fue feliz en el patio de algún barrio del Conngo.

Interrupciones

En Conngo los caminos se pavimentan cada vez menos y aún así, miles de tropezones se agazapan en los rutas y en los laberintos de todo rumbo que no se ande de a pie.
No todos por aquí saben que el suelo es mas concreto que la escasez, se cree que es por esto que existan aqui las vacunas contra el desencanto.
De todas maneras, caso de exagerar en monotonías, se recomienda andar con los cordones desatados

Protocolos

Hay algunos optimismos que fueron catalogados de improperio y redundan en grosería de una voz casi siempre desubicada.
La gran mayoría de los sobresaltos ataca en la cola de los trámites, en la entrecasa, y hasta en los antemanos, durante cada burocracia.
Hay mesetas donde la falacia es como el viento, se cuenta que todo desaliento viene de algún foro donde el respeto cotiza en moneda foránea.

Vuelos.

En conngo se vuela pero al volar no se pretenden alturas ni se exigen destinos exacerbados. Se vuela porque se sabe como hacerlo y así, todo conngo despega aunque sea siete tardes cada luna.

Hay quien opina que no se debería, hay quien envidia y quien se emociona y se inmola entre congojas desparramadas. El resto vuela ...solamente vuela.

Espejismos

Conngo rememora en reflejos, aquello que es por lo que ha sido en alguna historia. Las memorias, al contrario de las biografías, rara vez son unipersonales.
Pareciera que a la hora de perdurar, en los cuentos cotizan tanto los contextos como los protagonistas.

Continuidades

Dicen por acá que, todo cuanto fue, continua siendo y según parece, cada uno en Conngo se constituye en las historias que se empecina en vivir, cree y contar.

Durante las temporadas de paliza, las infamias resuenan y aturden a los aclaradores. Es entonces, que no florecen circularidades y todo se vuelve finito. La diferencia entre morirse, trasnochar a plena luna y doblar a la derecha en la segunda esquina, solo se resta en perfiles técnicos.

Sobre las aferraciones

En Conngo algunos viven de lo que creen. Creen pues desean llegar y creyendo, la vida se parece mas a un destino que a un paseo.
Creen porque así se comprenden mas de cerca su propia finitud, renunciando inexplicablemente a la pantemporalidad.

Eventualidades

Existir en estas regiones requiere, a veces, de la destreza para encontrar tesoros. No se hace referencia a las cantidades dado a que no es un valor publico ni reside en cuánto ha revelado cada cual.

Los tesoros son eventos que viven mas allá del tiempo. El acto de encontrar invita a observarse en la experiencia de hacerlo, sugiere encontrarse y reconocerse eterno.

Cada secreto es una singularidad y descubrirlo implica trascender cualquier historia que de uno mismo se cuente.

Registros

En conngo las biografías son mas bien inéditas, en su mayoría manuscritos o borradores en formato de guión unipersonal.

Portales

En el Conngo se sabe que es posible visitar universos paralelos con solo mirarse a los ojos.

Originales

De los antiguos del Conngo no ha quedado mucho. Cada reinvención de estos terrenos ha implicado, siempre, el olvido y fusilamiento voluntario del Conngo anterior. El argumento es simple: un nuevo pago emerge sólo cuando es capaz de hablar más fuerte que su pasado.
Se cree que el primer Conngo se perdió entre las conversaciones divinas, que el segundo no escapó al brillo de las luces, el tercero no se puede encontrar entre tantos papeles de oficina, el cuarto nunca se reconoció a sí mismo, etc. No es posible datar rigurosamente los cuando ni cómo de nuestra lista. Así como tampoco fiarnos de ella.
Algunos habitantes se declaran miembros fundantes e ideologos de base. Se arrogan autoridades y poderes allí donde hay un vacío malamente camuflado.
La tribu buenaleche detesta estos seres y no duda en remitirlos al conngo de sus padres.

Laburitos

En el Conngo nadie se toma tanto trabajo para matar lo que nunca estuvo.

Sentencias

En el Conngo, nadie es tan imbécil como para creer que realmente existen el día y la noche. Nadie es tan ajeno, tampoco, como para dejar pasar una noche siquiera sin mirar su luna.
En estas tierras, también, lo escrito se distingue claramente de lo predeterminado.

Tiempo de Conngo

En el Conngo, el tiempo no tiene solución de continuidad. Los días se desagregan en horas, estas en minutos, aquellas en segundos... Sucesión que evidencia la aleatoridad del devenir y lo devenido. El tiempo, en el Conngo, jamás será algo que pueda transcurrir. Será siempre Otra Cosa.
Un ignoto conngudo postuló que, en realidad, el tiempo es aquello que refleja las contradicciones entre el Conngo y la Nada. Nadie jamás se ha tomado un minuto para escucharlo.
Estudiosos congregados han creido ver en el tiempo un tenue reflejo del Conngo creador. Siempre eterno y siempre conngo.
Pocos son los personajes del Conngo que se han atrevido a indagar estos vacíos. La mayoría de ellos han arribado a la siguiente sentencia:
En el conngo, por más que se la busque y persiga, jamás se atrapa una respuesta. Los misterios del Conngo son los que permiten que este se ubique en el punto más rojo de los infinitos.
Aquel que es paralelo a la existencia más simple.

Rabietas

Hay noches que el Conngo se enoja y reclama soledad. Sus habitantes deben marchar, regresando al amanecer.
Es entonces que comprenden que ni se han ido ni han regresado; tanto como que ya no son ellos, si es que acaso lo fueron.

Eterno Conngo

Los sabios ojerosos admiten que la vida en el Conngo es la más excluyente de las repeticiones. Todo evento carece de originalidad, de modo que su suceder es mero reflejo de su sucedido. En el Conngo todo ya ha ocurrido, al menos, infinitas veces.
Algunos consideran que, allí, se concretizan eventos paralelos, conjurando su transparencia en breves latidos de sentido.
Conngoleños diversos han negado la redundancia de sus días, argumentando que nada de su experiencia les señala esta realidad.
Los conngolitos saben que mienten.

Anecdotario

En el Conngo, las anécdotas no se narran, se comparten. Cada habitante de la región acumula experiencias únicas, las cuales son convidadas a conngolitos próximos.
De ese modo la anécdota se incorpora al Conngo entero, perdiendo el sentido único que para su protagonista tuviera.
Dicen que el Conngo es tan solo la suma de relatos de personajes que, en un rapto de nostalgia, han devenido chismosos.

Representaciones

Ciertos algebristas no distinguen las relaciones de igualdad de las de semejanza. No precisan axiomas que justifiquen diferencia entre ser lo mismo y responder lo mismo a una dada operación.

En lo mas chato de las llanuras breves, vive la etnia de las malaslenguas, confeccionan catálogos y son especialistas en extrapolar operatorias, llegando al extremo de practicar la idea en su propia organización social. Se supone que este procedimiento da origen de la proverbial burocracia conngoleña.

Entre los tributarios de esta orden, documentar una identidad es un derecho, no una obligación. De modo que, aunque se trate de dos viandantes distintos, sí ambos se comportan de manera similar frente a una dada contingencia, ambos individuos, son el mismo. En caso contrario, puede que nunca lleguen a conocerse.

A la vuelta

Muy de vez en cuando, en los alrededores de un mismo centro, las vueltas devuelven encuentros fugaces e irreversibles. Casi nunca puede uno encontrarse nuevamente con el mismo otro con quien supo cruzarse alguna vez.

En los bares, los manuales de lomo ancho disertan que: “uno mismo nunca vuelve a ser, el mismo uno mismo de nuevo” y que toda experiencia es imagen de un recuerdo.

Según parece, tampoco aquí hay lugar para la singularidad de los regresos.

Ni lo mismo ni igual

En el Conngo no se practica la sinonimia, por considerarla poco práctica. Cada palabra es a la vez única y carente de significado. El conngues eficiente será aquel que, atento a los cambiantes vientos semánticos, huele el enunciado apropiado y lo escupe raudamente.
El conngolito, en cambio, es quien está cansado de soplar.